20 de Agosto

Ya ha llegado. Para mí, este día se acaba el verano dicho como tal. Ya no es tiempo de estar muerto de ese calor pegajoso que se impregna en la piel, este se esconde detrás de la urgencia de los próximos 15 días. Ya han pasado los días del tedio odioso, del aburrimiento y el “estudio”. Empieza un pre-otoño marcado por estudiar e intentar salvar la novatada, y que decidirá lo que haga posteriormente, acompañado del burdo intento de querer encerrarme a estudiar en la habitación. Viene siendo una costumbre, una tradición, mezclada este año con otro sentimiento que se apaga lentamente, anteriormente mencionado.

Pero claro, mantendré la mente ocupada. Lo que importa es el contexto bajo el cual se regirá la misma, lo cual, como me han comentado, ayuda de cara al reto de septiembre. El objetivo es salvar la mitad de los muebles. Con eso, me puedo dar con un canto en los dientes.

La verdad es que no es para tanto, son sólo unos días de profundidad personal enfrentados al mes (podría decir curso) que viene. Pero, habiendo pasado unos meses profundos (si se les pueden llamar así) noto que estos serán días moviditos. Rompí la promesa de ponerme al día con el japonés. He redescubierto la escasez del tiempo. Lo único que puedo hacer es concentrarme todo lo que pueda y pensar en eso, que no es para tanto, y si lo es más dulce es el resultado. Al final serán 15 jornadas, con sus noches y sus días, como cualquier otras.

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